Última estación...
Si bien lo tengo abandonado, siempre lo tengo en cuenta en hitos berry-vitales. El último que se viene gestando desde el último día de julio, es la mudanza.
Nunca hubiera imaginado que a los 23 años cambiara mi vida -guau! tamaña frase eh!?- pero siento realmente que es así.
Siempre hasta ahora -aunque de distinta manera- he caminado del brazo de mi mamá y papá. A partir de mañana yo elijo caminar junto a mi nuevo compañero -que ya no es nuevo, pero sí en ésta instancia-. Cuántos Matices!!!!!
No siento esto como un resquicio, no, no es una grieta; es otra senda optable.
Lamentablemente en el momento "en caliente" es muy dificil darse cuenta de cuántas dimensiones tiene toooodo esto. Se intuye, pero no se sabe por completo. Quizás nunca lo sepa tampoco.
He escuchado muchas voces, ultimamente. Y no me olvido la magia que últimamente se respira en el aire. Tampoco dejo de ver que tengo que sí o sí apoyar los pies en la tierra. Casi septiembre, pero el piso es parquet. Lo sé.
Es muy dificil escribir sobre ésto, de hecho hace bastante se ha gestado y nunca -y creo que ahora tampoco- supe elegir las palabras para contarlo.
...pero me mudo este sábado, a mi nuevo hogar, con la persona que amo y el apoyo de todos los amores de mi vida...sé que esto no podría ser en otro momento ni situación de mejor modo.
hay que pulir la felicidad y eso intento.
Quemadez de Berrysand Son las 10:07 p. m. 35 Espacio del Transeúnte
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N(J)uez
viernes, 8 de agosto de 2008
Empecé temprano, vos tarde. La espalda me sostenía con dolores insoportables.
Había sol y yo con el cordón desatado.
Tu tardanza, las miradas.
Saca-ficha principiante.
Empezar a hablar y que tu red pre-formada sostubiera MIS palabras con TUS hilos.
Esto así nunca va a funcionar.
Yo me conformo, vos no.
Sé que quisieras empezar mejor.
Malas-palabras.
El pre-juicio te alarmó.
Y te reíste en mi cara.
Según vos, no tengo límites.
Y empezaste a hablar
y hablar y atacar.
Sacaste garras de tu cabeza.
Pero, obvio, tenés las de ganar.
Sacaste la carta que sólo vos podés usar.
Sé que puedo irme, pero necesito probar.
Contra-ataque frustrado.
Vos y tu maldita carta.
Silencio.
·"palabras textuales"·
¡Un carajo!
Si yo tengo mi idioma, no intentés usarlo.
O convertime en humana y veremos.
Los mares sólo fueron de impotencia,
pero tus anteojos, te sonrieron creyendo ver más.
Mentira.
Un desafío? no-lo sé.
Quizás sólo quiera jugar-me.
Mi advertencia: NO QUIERO ser gris.
Quemadez de Berrysand Son las 4:36 p. m. 16 Espacio del Transeúnte
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Post 21
lunes, 21 de julio de 2008
Con los últimos eventos ocurridos -internos y externos- me dí cuenta que la Isla en donde vivía desde siempre, ya cada vez se volvía más peninsular y de golpe -y por el golpe- empecé a formar parte otra vez de la "Tierra-Continente".
Estas tierras nuevas, como bien lo dice su nombre, tienen distintas formas y accidentes.
Unas son altas y borrascosas y a lo lejos se ven imponentes, pero una vez allí la majestuosidad de su altura es la que te hace sentir además de chiquitita, querida.
Otras tienen bordes sinuosos y son los ríos-venas que los alimentan, ahí encontré mucho, encontré ánimo, casa, paciencia y oídos.
Muchos suelen vivir -por comodidad- en la meseta, de cuya planicie nunca los quiero sacar, sólo que a veces me gusta caminar por ahí.
Están también las colinas, verdes, con aromas a grandes tilos y vientos tibios. Éstos lugarcitos, siempre supe que estaban, pero pocas veces me doy el lujo de ir a encontrarme.
Están también dispersos un buen par de robles, en donde por sus sombras, me siento muy cómoda a estar.
Entre todo ese mundo, estoy yo. Y aunque siempre tengo mi Isla, esas tierras-amigas, siempre están allí.
Feliz día!
Quemadez de Berrysand Son las 1:46 p. m. 14 Espacio del Transeúnte
Zona de Boulevares
martes, 15 de julio de 2008
Todo empieza hace un mes y una escapada de viernes 13 a LaPampa. Ahí, viento frío, pasto mucho, paseos eternos en auto y caminatas céntricas en locales kitsch, punkoneada (?), y poco descanzo y galletas de campo y mil formas y de noche todos los mundos posibles y yo peleando con dos: el de mi silla de bar y el de afuera del vidrio, mientras en la casita se hablaba justamente de eso, fuera de foco, odio los formalismos descontracturados de hippismos involuntarios y nuevas corrientes de arte.LLegada tarde a Vendoza.
Un parcial irrendible por tiempos, dolor de muela encubriendo una faringinosa situación. Un findesemana que se voló.Vuelta a casa y el tema de los sillones y a-mí-qué-me-importa tanto y vos ofendido a más no poder. Tarde violenta: Estudiando agachada de frío, intentanto leer mientras más abajo se podía caer. El Oso se hinchó de palabras y vomitó. Ríos y mares de saladas y la llamada de Ella, y la ida de él, y Vos al teléfono y yo frente a un tv apagado con un rojo eterno en las pupilas. Y llegaste e irremediablemente hiciste todo lo que no tenías que hacer y mi silencio y tus miradas y los basta que no llegaban a tus oidos, hinchados de pus, de tu propia pus.Noche, de llamados, películas e imsomnio.
El día martes y un ánimo sin respiro, la bola intragable y silencio. Frío, mucho frío y los mares sobre la Crítica. De noche, imsomnio, sólo tres horas de sueño en la mañana, tarde fantasmal, tvmierda para condimentar y hojas hasta las 5.Sueño de tres horas-constante-recuperar en preguntas inentendibles y la eterna pregunta: ¿No pudiste esperar hasta hoy? . La nota, su salida con ametralladoras y vos verde manzana. Dorrego en caminata, frío, las piernas dijeron que no, empezabas a caer, las rodillas afiebradas, el imsomnio y ese punzante dolor de adentro.Rabia.
Un viernes mateado, de tardes tranquilas y palabras de pura fluidez. Una noche libre, pero aguantando pendejos que no se dejan de mover. Hallamos nuestro hijo-muleta, en el mismo lugar del Jardincito y en donde antes me confundiste con la tapa de ese disco. La dirección equivocada y aún así llegamos temprano. Esa noche se consiguió fecha, se empezaron a tranquilizar las piernas y apareció el imsomnio de compañía -ya habitual-.
Sábados cansados, de mares desde temprano. Asfixia mental. Noche eterna-Panic attack. Pensando, Love, amaneciendo (mentira) descalza y pensando que como no dormí no empezaría un nuevo día, jugar con el tiempo y sentirme asfixiada en su arena. Trance Zombie. Noche de temperatura y las manos decían que no, que debía descanzar, luego de tanto sin dormir y aún yo sin sueño, vino el odiado&amado 1/4, pero no fue completamente efectivo, las ya tres horas y de pie otra vez. El esfuerzo por descanzar, se logró. Día domingo de cumpleaños dobles, sin poder encontrar a Jorg y la búsqueda del auto gris rumbo a la zona de boulevares, creada ahí.
Noches de juntadas: mujeres que lloran de compasión: sexo fuerte. Mucha contención y lluvia de propuestas. Una pizza en el quincho y la resultante charla. Noche con sueños, muchos la mujer de azul y pelo con permanente marrón, totalmente animada, un éxito de acordarme. Otra vez sin poder descanzar.
Lunes de mudanzas + lecturas y rivotril.
Martes de lectura + llamadas + visitas y contención.
Nueva casa: la de Ellas. Los pies de Leo, la cocina adueñada por Pablos y Simona durmiendo en la bolsa. Olor a vainilla. Humo-humores.
Miércoles y jueves con límites. Mal humor, el volcan explotó debajo de los caracoles, la tierra tembló. Los jueves mejor. Quemadez luego del grandibujo del Sujeto Trascendental, el Cerdo Guille y las canciones a tono.
Viernes, comenzó con el resúmen-fin de la K.R.V. y sus paralogismos. El almuerzo en lo de la Abuela y sus ollas escondidas y rulos a-tono. Tarde de Gabriela & naranja mecánica.
Noche nerviosa. Amanecer temprano, volver a buscar unas cosas -odisea- y sentir que el lugar ya no es tuyo, sos un parásito, un extranjero, un extraño. Salida rápida, y vos, siempre al lado.
Luego de las volteretas y del partido cerveceado con exigencia de documento, un almuerzo y la siesta que nos debíamos. Vuelta al ruedo. Empezar de cero con la duda, las mónicas y la poca conexión con la causa sui. Encerradas en la pieza, escuchando la fiesta de fondo. Simona se encargaba de mantenernos despiertas.
Domingo, la histeria tocaba la puerta, el almuerzo familiar y no parar desde las 10 hasta las 22 más que esas dos horas divididas en almuerzo y merienda, afuera, oyendo a los pájaros kant-ar.
Lunes, risas. planes no concretados y los horarios que se hicieron cada vez más flexibles. Noche de Simona y nervios. Sueño en el peor momento.
Martes, llegada temprano. San Anselmo de traje, fumando. Mi-entirosa riéndose de tu falso humeanismo (?). Histeria colectiva. Su habitual tardanza. Exámen. Preguntas distractoras, tema dos, su mentira del tiempo y la corrida a más no poder sobre el final, chistes de referencias y la última sin contestar -sólo me acordaba de la percepción en la nariz de ese sujeto trascendental-.
Salida, el colapso colectivo y sus mares de lágrimas. Olvido. El parque y tanto negro me parece le hizo sospechar, un consejo y la llegada de todos. Mate y sol después de muchos días, el cuerpo se empezó a debilitar. Almuerzo tóxico y risas, historias y la histeria dejada atrás. Intentar siestar mientras los del agua daban con mazas sobre el cemento de mi oreja. La llamada y el frio. La última tarde ahí. Tu vista, mis auriculares, los tuyos y la tarde entera demasiado borrosa y brillante para fotografiarla -aunque lo intentamos- rompí el juego y sin honguitos nos fuimos a tu casa, a descanzar -en vano- el cuerpo me volvió a reclamar.
Miércoles-feriados, asados y refritos en el monitor. Una tarde-noche, mejor.Sueño.
Jueves de vueltas e idas a buscar las cosas, dejar La Casa, a Simona y a Ellas y L.
Las ideas burbujeantes te avisaron el jueves, tus llantos, y Él al rescate. Pasaste con el auto, lo oliste y callaste. Sin culpas.
Viernes y otra noche sin dormir, el sueño del llamado distinto recurrente y dador de malas noticias, tu desayuno y vuelta a intentar, dormí, y el llamado avisando que mis sueños no se cumplen -mejor-. La seguidilla de llamados. Planear la tarde y esa noche temprana, de vasos y vasos y vasos -en donde para el primero me pidieron documento- y vasos y empanadas y vasos y caos y música y ver las sombras lukeanas y risas y la paranoia pero con vuelta segura. Poco sueño, tu idiotez primó desde el inicio del día, mi huida -ya no sé hasta de dónde- el cumple, la Casita y una parada de colectivos conjuntos -ocvio que elegí el tuyo-. Llegar y el papelón de la hora.
Domingo mejor. De pruebas en supermercados y esa caja gris asfixiante, corrimos, fuimos por la mochila y el vaso y volvimos en donde nos encontramos con sus pizzas, luego de ese controlador llamado telefónico. Vuelta a casa comiendo moras y frambuesas. Intentando dormir...
Lunes de sueños eternos y cortados con té. Su abrazo. Y la ida a recuperar la carga, los cambios de habitación y un tono normal que se empieza a quedar.
Hoy, mejor.
PD 1 . Es imposible narrar con lujo todas las afecciones climatológicas del universo berrysanciano.
PD 2 . Del post anterior: Ellas: Lu y Gri -Él, el amor.
Un parcial irrendible por tiempos, dolor de muela encubriendo una faringinosa situación. Un findesemana que se voló.Vuelta a casa y el tema de los sillones y a-mí-qué-me-importa tanto y vos ofendido a más no poder. Tarde violenta: Estudiando agachada de frío, intentanto leer mientras más abajo se podía caer. El Oso se hinchó de palabras y vomitó. Ríos y mares de saladas y la llamada de Ella, y la ida de él, y Vos al teléfono y yo frente a un tv apagado con un rojo eterno en las pupilas. Y llegaste e irremediablemente hiciste todo lo que no tenías que hacer y mi silencio y tus miradas y los basta que no llegaban a tus oidos, hinchados de pus, de tu propia pus.Noche, de llamados, películas e imsomnio.
El día martes y un ánimo sin respiro, la bola intragable y silencio. Frío, mucho frío y los mares sobre la Crítica. De noche, imsomnio, sólo tres horas de sueño en la mañana, tarde fantasmal, tvmierda para condimentar y hojas hasta las 5.Sueño de tres horas-constante-recuperar en preguntas inentendibles y la eterna pregunta: ¿No pudiste esperar hasta hoy? . La nota, su salida con ametralladoras y vos verde manzana. Dorrego en caminata, frío, las piernas dijeron que no, empezabas a caer, las rodillas afiebradas, el imsomnio y ese punzante dolor de adentro.Rabia.
Un viernes mateado, de tardes tranquilas y palabras de pura fluidez. Una noche libre, pero aguantando pendejos que no se dejan de mover. Hallamos nuestro hijo-muleta, en el mismo lugar del Jardincito y en donde antes me confundiste con la tapa de ese disco. La dirección equivocada y aún así llegamos temprano. Esa noche se consiguió fecha, se empezaron a tranquilizar las piernas y apareció el imsomnio de compañía -ya habitual-.
Sábados cansados, de mares desde temprano. Asfixia mental. Noche eterna-Panic attack. Pensando, Love, amaneciendo (mentira) descalza y pensando que como no dormí no empezaría un nuevo día, jugar con el tiempo y sentirme asfixiada en su arena. Trance Zombie. Noche de temperatura y las manos decían que no, que debía descanzar, luego de tanto sin dormir y aún yo sin sueño, vino el odiado&amado 1/4, pero no fue completamente efectivo, las ya tres horas y de pie otra vez. El esfuerzo por descanzar, se logró. Día domingo de cumpleaños dobles, sin poder encontrar a Jorg y la búsqueda del auto gris rumbo a la zona de boulevares, creada ahí.
Noches de juntadas: mujeres que lloran de compasión: sexo fuerte. Mucha contención y lluvia de propuestas. Una pizza en el quincho y la resultante charla. Noche con sueños, muchos la mujer de azul y pelo con permanente marrón, totalmente animada, un éxito de acordarme. Otra vez sin poder descanzar.
Lunes de mudanzas + lecturas y rivotril.
Martes de lectura + llamadas + visitas y contención.
Nueva casa: la de Ellas. Los pies de Leo, la cocina adueñada por Pablos y Simona durmiendo en la bolsa. Olor a vainilla. Humo-humores.
Miércoles y jueves con límites. Mal humor, el volcan explotó debajo de los caracoles, la tierra tembló. Los jueves mejor. Quemadez luego del grandibujo del Sujeto Trascendental, el Cerdo Guille y las canciones a tono.
Viernes, comenzó con el resúmen-fin de la K.R.V. y sus paralogismos. El almuerzo en lo de la Abuela y sus ollas escondidas y rulos a-tono. Tarde de Gabriela & naranja mecánica.
Noche nerviosa. Amanecer temprano, volver a buscar unas cosas -odisea- y sentir que el lugar ya no es tuyo, sos un parásito, un extranjero, un extraño. Salida rápida, y vos, siempre al lado.
Luego de las volteretas y del partido cerveceado con exigencia de documento, un almuerzo y la siesta que nos debíamos. Vuelta al ruedo. Empezar de cero con la duda, las mónicas y la poca conexión con la causa sui. Encerradas en la pieza, escuchando la fiesta de fondo. Simona se encargaba de mantenernos despiertas.
Domingo, la histeria tocaba la puerta, el almuerzo familiar y no parar desde las 10 hasta las 22 más que esas dos horas divididas en almuerzo y merienda, afuera, oyendo a los pájaros kant-ar.
Lunes, risas. planes no concretados y los horarios que se hicieron cada vez más flexibles. Noche de Simona y nervios. Sueño en el peor momento.
Martes, llegada temprano. San Anselmo de traje, fumando. Mi-entirosa riéndose de tu falso humeanismo (?). Histeria colectiva. Su habitual tardanza. Exámen. Preguntas distractoras, tema dos, su mentira del tiempo y la corrida a más no poder sobre el final, chistes de referencias y la última sin contestar -sólo me acordaba de la percepción en la nariz de ese sujeto trascendental-.
Salida, el colapso colectivo y sus mares de lágrimas. Olvido. El parque y tanto negro me parece le hizo sospechar, un consejo y la llegada de todos. Mate y sol después de muchos días, el cuerpo se empezó a debilitar. Almuerzo tóxico y risas, historias y la histeria dejada atrás. Intentar siestar mientras los del agua daban con mazas sobre el cemento de mi oreja. La llamada y el frio. La última tarde ahí. Tu vista, mis auriculares, los tuyos y la tarde entera demasiado borrosa y brillante para fotografiarla -aunque lo intentamos- rompí el juego y sin honguitos nos fuimos a tu casa, a descanzar -en vano- el cuerpo me volvió a reclamar.
Miércoles-feriados, asados y refritos en el monitor. Una tarde-noche, mejor.Sueño.
Jueves de vueltas e idas a buscar las cosas, dejar La Casa, a Simona y a Ellas y L.
Las ideas burbujeantes te avisaron el jueves, tus llantos, y Él al rescate. Pasaste con el auto, lo oliste y callaste. Sin culpas.
Viernes y otra noche sin dormir, el sueño del llamado distinto recurrente y dador de malas noticias, tu desayuno y vuelta a intentar, dormí, y el llamado avisando que mis sueños no se cumplen -mejor-. La seguidilla de llamados. Planear la tarde y esa noche temprana, de vasos y vasos y vasos -en donde para el primero me pidieron documento- y vasos y empanadas y vasos y caos y música y ver las sombras lukeanas y risas y la paranoia pero con vuelta segura. Poco sueño, tu idiotez primó desde el inicio del día, mi huida -ya no sé hasta de dónde- el cumple, la Casita y una parada de colectivos conjuntos -ocvio que elegí el tuyo-. Llegar y el papelón de la hora.
Domingo mejor. De pruebas en supermercados y esa caja gris asfixiante, corrimos, fuimos por la mochila y el vaso y volvimos en donde nos encontramos con sus pizzas, luego de ese controlador llamado telefónico. Vuelta a casa comiendo moras y frambuesas. Intentando dormir...
Lunes de sueños eternos y cortados con té. Su abrazo. Y la ida a recuperar la carga, los cambios de habitación y un tono normal que se empieza a quedar.
Hoy, mejor.
PD 1 . Es imposible narrar con lujo todas las afecciones climatológicas del universo berrysanciano.
PD 2 . Del post anterior: Ellas: Lu y Gri -Él, el amor.
Quemadez de Berrysand Son las 3:19 p. m. 11 Espacio del Transeúnte
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