Día de la Música....

jueves, 22 de noviembre de 2007

La música es una revelación más alta que toda la filosofía.
Qué otra cosa es la filosofía sino vivir arrastrándose en las pobrezas de este mundo feroz.
No es captadora de imaginación sino de razonamientos afines a las impurezas.
Quien una vez ha comprendido mi música, se verá libre de las miserias donde los demás se arrastran.
En ‘Beethoven y la música’ de Carl Fischoff
Buscando algo de info más allá de la historia de Santa Cecilia, y la historia sobre éste día occidental me encontré con un artículo muuuy interesante de Valentina Marulanda pensadora quien en un artículo de la Revista Cultural Kalathos nos dice:
(...)
¿Qué es la música? ¿Cuál es su existencia? Familiar y extraña, una y diversa, concreta y abstracta, la música es un crisol de contradicciones. ¿Dónde existe la música? Se pregunta Vladimir Jankelevitch. Tras hacer un rodeo inquisitorio por la partitura, el intérprete, el director, la orquesta que la ejecuta y el disco que la reproduce, concluye que la música no se encuentra (o se encuentra sólo parcialmente) en cada uno de estos elementos que apenas concurren al fenómeno musical. Es que la música –agrega– no existe en sí, sino únicamente mientras se la ejecuta o se la hace sonar. Al igual que la vida, nuestra vida individual, que sólo existe mientras existimos.
(...)
El problema de la semanticidad o asemanticidad de la música (qué significa determinada música, qué dice o pretende decir) se erige como uno de los más espinosos, generador de controversias célebres en la historia de la estética musical. Las posiciones van desde los que afirman que la música no significa nada, salvo por asociación o convención (si se la vincula con la palabra, con otras artes o referencias), hasta los que aseguran que es un lenguaje autónomo que significa, pero a su manera.
(...)
Lo que sí parece irrefutable es que lo que la música expresa no es analizable ni comunicable, en términos conceptuales, o por la vía lógica. Y esa constatación, por encima de todo, ha inquietado a los filósofos, para seducirlos o para irritarlos. Tan poderoso es el influjo de la música, cuanto grande su capacidad para generar polarizaciones: se la condena o se la ensalza, mas no cabe el término medio. En los siglos XVII y XVIII, bajo la influencia del espíritu racionalista que pretende subordinar el arte a la verdad y al logos (no en balde palabra y razón para los griegos), se constata una tendencia a acordar a la música el rango más bajo entre las artes. Kant y Hegel coinciden en el reconocimiento de la poesía como arte supremo, en virtud de su mayor contenido conceptual. La música, prescribe Kant, se dirige a los sentidos, es más placer que información; la poesía, en cambio, dialoga con la razón y ayuda al crecimiento intelectual y moral del sujeto.
(...)
En la trinchera opuesta, para Schopenhauer la música ocupa un lugar privilegiado, como la más perfecta expresión del mundo y de la voluntad. Le atribuye una función metafísica capaz de captar en el sí y en el ser de las cosas. Por eso es el más universal de los lenguajes. Con todo, reconoce ese carácter intransferible de la experiencia musical, cuando dice: "Hay en la música algo de inefable y de íntimo. Ella pasa ante nosotros cual la imagen de un paraíso familiar aunque siempre inaccesible. La música nos resulta al mismo tiempo perfectamente inteligente y absolutamente inexplicable". Una posición que preludia lo que será la estética musical del Romanticismo.
(...)
Sin embargo, mientras la música –lenguaje de los sonidos y de las emociones– siga siendo irreductible al orden discursivo, su enigma permanece vigente, y las palabras, como en las canciones de Mendelssohn, están sencillamente de más. Que lo puntualice, una vez más, Jankelevitch: "La otra voz, esa voz que el silencio nos deja escuchar, se llama Música".
Para leer el artículo completo: Acá.
7Feliz día de la música!8

8 Espacio del Transeúnte:

ani. dijo...

"Quien una vez ha comprendido mi música, se verá libre de las miserias donde los demás se arrastran" Caracoles, qué frase!
Si ud. tiene 90 años mentales sospecho que deberíamos llevarnos bastante bien, no cree?
Beso y gracias por pasar por casita!

Gustavo Cavicchia. dijo...

Supertramp, me encanta; no es mucho lo que puedo decir sobre la música, creo que lo mejor es escucharla sin hablar... y con los ojos cerrados.

Besos.

flavia dijo...

ani y berry!!!!!!...no, si este año va a terminar siendo maravilloso, y por demás, inolvidable...
la música?...ah, si....puro placer....

Grisaux dijo...

la música es una mierda que no sirve para nada, por eso me gusta.

ani. dijo...

Berry, me parece que Flavia nos está haciendo responsables de hacer de éste un año "maravilloso y por demás inolvidable"... esteeemmm... no será mucho??
P.D.:Me parece que me voy a chorear esa cita de Schopenhauer...

Berrysand dijo...

Ani: Ayer justo me acordé de Shopi cuando después de tenerla como lema tooodo un año, asumí -sin fatalismo- que...

"lo único permanente es el cambio"

Gus...si la clave es agudizar todos los sentidos, aunque para hacerlo tengamos que en cierto modo vedarlos o suprimirlos...

La música al igual que la poesía -y me animo a decir todas las artes- no buscan la utilidad, querido Gristiancito...es eso algo básico...o sí quizás pero no como algo alienante...o sí pero...bueno...

ani. dijo...

Ja, "lo único permanente es el cambio", no le dije que íbamos a coincidir!

lulo dijo...

Ultimamente disfruto mucho más de la orquesta de pájaros cantores de las islas del tigre, con paneos naturales de palomas volando y coros de pinos susurradores por vientos y cochones acuáticos, que de las orquestas humanas perfectamente emoracionales del conservatorio; me desgastan, son obvias, muy humanas.
lulo

 
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