Desde la sombra de los Espejos...

miércoles, 11 de abril de 2007

Por tu comentario, salió este papelito archivado...


La musa
tan súbita como la estrella
que cae en la noche (acaso también como la que no)
imposible descripción
hasta después de verla.
El hombre no se persigue a sí mismo
en un eterno reflexionar narciso neo platónico;
corre
tras la estela de una mujer
de la que no sabe más que eso,
que ha dejado una huella
pero quizás
justamente para que
nunca la alcance.
El hombre
huele a ritual de lluvia;
es tensión,
pero sólo en sentido literal:
tiembla cuando
ve pasar a la mujer que persigue.
Este es el comienzo de su poetizar,
de la muerte y sus allegados;
porque muere
cuando en su correr
descubre
que esa estrella
no era la de él.
El hombre muere,
naturaleza,
ese es su existir,
muere de a segundos,
de a suspiros,
de a silenciso,
de a palabras.
Muere en la acción,
en la inercia,
en lo inmutable
y en la duda.
Lleva una guadaña
en su bolsillo,
es su instrumento,
musical.
Baila un tango gris,
busca caricias de la lluvia
y sonrie cuando vislumbra,
su porvenir.
Sólo ve su sombra
corriendo por un laberinto de espejos
con baldosas de cemento.
Cuando su temblor es impasible
está ante sus letras de marfil.


Pero hay más: encontrar a la mujer amada es también construirla. El objeto de nuestro amor es, al menos en parte, una creación nuestra. Amar es inventarse cada día. Creamos con nuestra imaginación a la musa que ha de venir a ayudarnos en nuestras creaciones. Y otra vez aparece esa extraña mezcla de lo propio y de lo ajeno que es el hombre. El hombre persiguiéndose a sí mismo, el hombre estirado hacia el gris porvenir que aún no es. La voz que viene de afuera viene también de adentro. El rasgo más individual de nuestro ser viene también de afuera. Y en el trascartón, esperando, dando a nuestra inspiración el tiempo exiguo de las payadas, está la muerte, que es la otra o la misma musa, la que estuvimos buscando toda la noche.

2 Espacio del Transeúnte:

Anónimo dijo...

Gracias por su cortés tiempo, y sin afan de dialogar, intento con estos fragmentos dispersos de Juan López enriquecer su bello blog:

suave o la luz
ama seguir
ama
cerrar los ojos
huir
amar latir
caminar perdida
ya dentro suyo
segura en otro lado
suave o la luz

imágenes que vuelven
rastros
marcas
heridas
para que nadie salga
ileso
del pasado

lo importante es sufrir
lo que se sufre se conoce
el que sufre se conoce
se acerca a sí mismo
deja de ser
un feliz
idiota

el cansancio nace en la espalda
el dolor en el estómago
a veces en el pecho
el amor y el odio
por todos lados
la tristeza circula por las venas
la ternura suele detenerse en las manos
en la voz
la pena dobla las piernas
la alegría se posa a veces en los ojos
el deseo casi siempre camina por la saliva
por la piel
la soledad crece
entre las orejas

se diluye
detrás
de sí misma
se asoma al fondo
y nada
amanece
ya no encuentra las manos
ya no vuelve
los caminos se borran
y desaparece

Kan-chu dijo...

se agradece.

 
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