10 y 38

miércoles, 19 de septiembre de 2007

Todo terminaba a las 10:38 hs.

Esta historia comienza a las 10:30 hs.
Mañana luminosa de sol tibio, aromas dulces y esa mágica combinación de colores pasteles que sólamente se producen entre sueños.

No me acuerdo cómo estaba vestida y tampoco por qué tenía reloj y llevaba un celular que nunca he tenido, lo que sí recuerdo es que me sentia muy tranquila.
Me invadía la sensación de estar, sentirme siendo en cada instante, sentirme yo -sin contradicciones ni sugerencias- y en el mismo momento emanando paz.

No me sentía sola, como la mayoría del tiempo suelo sentirme y había -sin embargo- sólo conocidos y desconocidos alrrededor mío. No habían amigos, ni familia y todos ellos se encontraban lejos -hasta donde yo sabía-.

Venía del parque, frondoso, vasto y lleno de fuentes de agua que emanaban los sonidos más frescos, habían estanques pequeños uno detrás de otro que se comunicaban entre sí por puentes grises de adoquines bien ensamblados. Era todo de un verde primavera, de amores dulzones, de encuentros claros.

Me dirijí al tinglado de donde saldríamos a Marte, el planeta rojo, en pequeñas naves -que nunca pude ver por fuera- antes de ingresar y ver a toda una multitud, respiré profundo y contemplé por última vez -desde la vereda de enfrente- el parque y esa enorme avenida que nos dividía, miré a parejas jóvenes y ancianas caminando a la par, ambos enrredados entre sus brazos y declamando sonrisas cómplices que seguían construyendo ese idioma especial que ya en todo el parque se respiraba.

Yo tenía 23, la misma edad que ahora.

Cuando entré al tinglado cubierto de chapa gris metal, noté que la gente si bien se encontraba un poco ascelerada hablando por teléfono -con sus seres queridos- no habían perdido la calma. Estaban listos para empezar ese viaje, que definitivamente, tendría un horizonte seguro.

Si bien me encontraba en ese estado lisonjero, algo me inquietaba; vivía en Mendoza y mi familia completa estaba lejos, tan lejos que ni siquiera estaban en éste planeta. Miré el celular y pensé en llamarlos -un poco también porque todo el mundo a mi alrrededor lo hacía- y me acordé que sólo tenía $10 de crédito para siempre (resulta que cuando llegué a Mendoza no hubo forma de aumentar esa carga mínima), mi cabeza se empezó a llenar de preguntas: ¿Y si los llamo ahora y los preocupo?, ¿Y si cuando llego a marte ya no me puedo comunicar y pierdo el contacto para siempre?¿Y si descubren que las cosas estan por cambiar?...todo eso mezclado con la congestión de ver a todos escuchando a sus padres, madres, hermanos y amigos que sí podían despedirse. Sentí envidia y vergüenza de pedir prestado, ese elemento tan preciado.
Ante la inminencia del tiempo y el despegue decidí mandar un mensaje: "estoy bien, si quieren llamen", pero el mensaje rebotó -lo adjudiqué a los aparatos que habían a mi alrrededor y las lineas congestionadas-.

De golpe el murmullo fuerte que invadía esa sala era mermado por la voz que del parlante anunciaba: "azafatas, por favor, diríjanse a la nave correspondiente"...Desde mi perspectiva -me encontraba en la entrada del tinglado un poco más elevado que el resto de la gente- ví que todas las azafatas eran mujeres altas, esculturales y de tez negra, tenían una sonrisa radiante y el pelo bien arreglado, vestían de azul claro, tal como el interior de las naves-que en ese momento se empezaban a distinguir.

Rápidamente y pese a la cantidad de gente, fui una de las primeras personas que abordaron, el interior espacioso, de butacas grandes y piso metálico, no habían ventanitas y no teníamos acceso a la sala de comandos.

Esa angustia de no haberme comunicado cesó cuando decidí llamar a mi mamá. Ella atiende y tras saludarme, pregunta:
-¿Dónde estás?
- En Mendoza mamá, es en Argentina, te ubicas? a 1100 km de Buenos Aires.
-No, la verdad que no, responde.
-Sí, lo que pasa es que estamos lejos, pero ahora estoy a punto de viajar mamá, viajo a marte junto con toda la gente que vive acá y decidió partir.
-Ah..., querés hablar con tu hermano?
-Dale!, pasámelo, un beso mami!
-Hola? Martín????
Lamentablemente no pude hablar con Martín y eran justo las 10:33 hs. Quedaba poco tiempo y aún no partíamos.

Volví a sentir esa misma paz que en un principio me había invadido, sin embargo no podía dejar de mirar a toda esa gente a mi alrrededor, decididos a partir, a seguir en otro lado.

La nave despegó tan lenta y silenciosamente que no pude percibirlo, de golpe que ese anterior contenedor azul, se vuelve transparente -me sentía flotar dentro-.
Por el pasillo que dividía a una butaca azul de cada lado, viene rápidamente Martín y una chica en dirección contraria a la cabina -él es compañero de la facultad-, traía puesto un buzo verde tejido y una boina del mismo color, al verme me saluda y dice: "Nos vamos, decidimos quedarnos, nos vemos!" y con alegría sigue caminando moviendo el brazo extendido: "adios!" .Cuando logro reaccionar, me doy vuelta y le contesto el saludos gritando además: ¿me das tu boina? él la arroja y logro atraparla, cuando me la pruebo me doy cuenta que me queda grande y se la doy a un hombre que hay sentado cerca mío.

Sabiendo -eligiendo- decidí bajarme.

Casi sin darme cuenta me encontraba otra vez en el parque, pero mis pies estaban muy livianos, mis pasos se deslizaban sin más y me detuve a mirarlos, cuando levanto la vista estaba Elda, una señora bien vestida y arreglada como siempre, su tez demasiado blanca, su pelo canoso -ésta vez lo traía largo y suelto- me saluda. Al contestarle, me detengo y le pregunto: "¿Ud. por qué decidió quedarse?", al responderme siento que se siente algo afligida, y tras un hilo de voz, escucho: "Lo que pasa es que no tenía sentido irme junto con toda esa gente que estando acá no me quiso, ...yo sabía que no era muy querida, por eso, prefiero quedarme".
Ante esa respuesta, la saludé y ambas cruzamos el puente en direcciones contrarias.

Justo las 10:38 hs, miro el reloj, en ese instante, un fuerte resplandor que todo lo abarcó llenó el parque de luz tibia y aromática. Un sentimiento de paz devino justo tras esa sensación de protección que el sol emanó.

Ya sin tanta claridad, abriendo lentamente las pestañas, veo que todo sigue igual.
El parque y su agua estaba allí, la gente seguía recorriéndolo y yo, allí, parada mirando a mi alrrededor.

9 Espacio del Transeúnte:

Alicia dijo...

ya me imagino yo tbn... No faltará ocasión para la velada (y eso que todavía no termina, como en Godot)

su blog muy bonito señora, pasan unos dias y ya tengo que actualizarme de tanta literatura producida!

LêA dijo...

entonces todo empezaba a las 10 y 38...

Narciso Inane dijo...

Ayer en el trabajo leí esta entrada y por la noche fui a ver Soñando despierto y me acordaba de este cuento. Muy bueno, el cuento y la película. La función se retrasó por el concierto en el teatro Universidad. Históriamente la última función era a las 22, ayer estaba pautada para las 22:20, pero se demoraron. Estoy casi seguro de que empezó a las 22:38.
Abrazos!
Gon.

Berrysand dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Berrysand dijo...

Berrysand dijo...
Lea...tal cual, todo comenzó...

Gon:Entonces nos hemos visto...aunque yo sabía que era un poquito más tarde de lo habitual..

gracias Alicia!

:)

will dijo...

Quiero poder escribir al menos ocho minutos de mis sueños jaja
No tengo el don, apenas me pongo a escribir me olvido de todo.

Me gusto, me gusto.

Seguramente el viaje a marte siga en otro sueño...

beso
will

grisaux dijo...

Bastante parecida a la versión que escuché en tu terraza; seguramente la que le contaste a tu viejo era la mejor. La próxima vez que sueñes llamame y voy con mis servicios a grabarte con el MD, instantáneamente sin costo alguno.

s u r i c a t a dijo...

sisisisisissi esa misma escuela... hacían bailes todos los viernes desde las 20 hs. Fueron mis primeras incursiones en la noche mendocina, a los 11 años jijijijiji

no, no alcancé a ir a los kioscos.. :(

feliz felizzzzzzzzzzz!!!! jajajja

LêA dijo...

ATENCIÓN! NOVEDAD: HURTO VIRTUAL^^
voy a innovar en lo que a delito se refiere: le voy a robar el MD al penúltimo mensaje.
-Ey, mensaje de Grisaux: esto es un asalto. Eso te pasa por ventilete...largá el MD...a ver que más tenés...a ver, sí: la palabra terraza. dámela pibe. Y todos los acentos...

 
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